Los beneficios de una Ciencia más diversa

La revista Nature, una de las más prestigiosas a nivel internacional por el impacto y difusión de los contenidos científicos que publica, ha dedicado su editorial y algunos de sus artículos de uno de sus números del mes de junio de 2018 a la importancia de la diversidad y la inclusividad en los grupos de investigación y los centros científicos. Según se desprende de varias experiencias que se han llevado a cabo en centros de diferentes áreas y lugares, un aumento en el número de los miembros investigadores de grupos cuyo género, etnia o diversidad funcional está tradicionalmente por debajo de su representación real en la sociedad no solo conduce a niveles mayores de justicia social y ética, sino a mejores rendimientos e impacto de los resultados científicos entre la comunidad. Además, según Nature aquellos centros que están apostando por criterios de selección de personal y de concesión de ayudas a la investigación que trata de compensar este desequilibrio suponen una importante fuente de motivación para muchos jóvenes que por su situación nunca se habrían planteado iniciar una carrera investigadora en el ámbito de la ciencia o la ingeniería.

 

Entre las experiencias descritas por la revista se encuentra la del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa en Japón. Este centro, por cuya dirección han pasado varios premios Nobel, tiene como mandato el reclutamiento de estudiantes graduados provenientes de todos los países del mundo, usando únicamente criterios basados en el talento, por lo que más de la mitad de sus estudiantes y postdocs vienen de fuera de Japón con una procedencia de todos los continentes. Esta diversidad de nacionalidades y culturas deviene en un enriquecimiento de perspectivas y maneras de afrontar los problemas que han llevado a este centro a estar entre los punteros en Japón, con índices de publicación de artículos y de citaciones más altos que la media. Este efecto de aumento de la productividad  queda confirmado con diversos estudios sobre la métrica de las publicaciones a nivel mundial, que señalan que aquellos artículos con una mayor diversidad étnica y cultural entre sus autores tienen en promedio un mayor número de citaciones que aquellos cuya lista de autores es más homogénea.

 

Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa, Japón

 

Muchos institutos de investigación y universidades que son conscientes del enriquecimiento que supone la política de integración de personas más diversas entre sus miembros están aplicando estrategias para aumentar esta diversidad. Por ejemplo, Bryan Gaensler, director del Instituto de Astronomía y Astrofísica Dunlap de la Universidad de Toronto, afirma que desde que se ha cambiado la manera de seleccionar el personal en su centro el índice de impacto de las publicaciones se ha duplicado. En los últimos siete años por lo menos la mitad de los miembros de los comités de selección pertenecen a colectivos subrepresentados y las condiciones de los trabajos ofertados no son tan duras para no desanimar a nadie a solicitarlos, sin que ello se traduzca en una selección no basada en criterios únicamente de mérito personal y académico. En ese mismo período el porcentaje de personas que trabajan en el instituto Dunlap y que pertenecen a colectivos que por su etnia, género, situación socioeconómica, condición sexual o diversidad funcional no estaban representados de manera proporcional a su presencia en la sociedad se ha multiplicado por ocho.

 

Otro ejemplo de gran sociedad científica que está apostando de manera firme por ampliar la diversidad y el rejuvenecimiento de su plantilla es la Agencia Espacial Europea. Más de dos tercios de la plantilla científica de la ESA se jubilará dentro de diez a quince años y sólo un 20% de esta plantilla son mujeres. Por este motivo, aprovechando la necesidad de una renovación profunda e inminente, la ESA ha cambiado radicalmente su filosofía para atraer a más mujeres y a más personas con diversidad funcional, creando ambientes con menos barreras físicas y poniendo facilidades para que las mujeres jóvenes no encuentren dificultades con su maternidad cuando estén trabajando. Según la ESA esta diversidad intergeneracional también supondrá un aumento en la productividad de la agencia.

 

El cambio de mentalidad que supone para los evaluadores y los comités de selección de becas y contratos en los centros de investigación es lento y tiene que llegar aún a la mayoría de los sitios, pero los excepcionales resultados obtenidos por aquellos centros que han apostado de manera convencida por la integración de estos colectivos facilitará que se generalice en todo el mundo la aceptación de la diversidad como un elemento indispensable para realizar una investigación científica de mayor calidad, imaginación y productividad.

Este artículo está escrito por nuestro colaborador Enrique Pérez Montero (IAA-CSIC) para el proyecto Astronomía Accesible – http://astroaccesible.iaa.es

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