María Balaguer, tecnología para el espacio.

By Blog

Aunque afortunadamente su presencia es cada vez mayor, no es habitual ver a una mujer ocupando puestos de responsabilidad en las instituciones científicas. María Balaguer es una de ellas.

Estudió Ingeniería Electrónica en la Universidad de Granada, pero ha sido en el campo de la Astrofísica, al que llegó por casualidad, donde ha desarrollado su carrera profesional, ayudando a los científicos a llevar a cabo sus investigaciones. María Balaguer es actualmente la responsable de la Unidad de Desarrollo Instrumental y Tecnológico (UDIT) en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, donde se diseñan y construyen los instrumentos que los investigadores utilizan para ampliar sus conocimientos del espacio.

En la Semana Mundial del Espacio, nos adentramos en la parte más tecnológica de la investigación científica relacionada con el estudio del Universo y en el papel que la mujer juega actualmente en este campo profesional.

María, empecemos hablando de la Unidad de Desarrollo instrumental y Tecnológico

Es un servicio que prestamos al área científica del Instituto de Astrofísica de Andalucía. Lo que hacemos es desarrollar los instrumentos para el espacio y la tierra que ellos necesitan en sus proyectos de investigación. Ellos nos dicen qué necesitan y nosotros lo diseñamos y lo construimos. Para ello contamos con una plantilla de 40 ingenieros especializados en mecánica, electrónica y software.

¿Cuándo se crea y con qué objetivos?

La unidad se creó hace ya 40 años. Sus primeros trabajos fueron unos cohetes de sondeos para estudiar la atmósfera de la Tierra a principios de los años 80. A partir de ahí se empezó a participar en misiones espaciales con la Agencia Europea Espacial (ESA) y la NASA.

Basta investigar un poco para descubrir el trabajo tan interesante hace la Unidad…

La Unidad de Desarrollo Instrumental y Tecnológico ha posicionado al IAA en un lugar muy importante en el campo del desarrollo de instrumentación. Aquí diseñamos y construimos instrumentos espaciales pero también terrestres para varios observatorios como el de Calar Alto, el de Sierra Nevada y el Gran Telescopio de Canarias. Ahora estamos empezando a definir nuestra participación en el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) y en el Telescopio Solar Europeo (EST).

¿Cuáles han sido los proyectos más destacados de la Unidad?

El proyecto más conocido es el de la misión Rosseta, en el que se estudió la composición del núcleo de los cometas. Fue un proyecto muy importante en el que el IAA contribuyó aportando la parte tecnológica en las áreas tecnológica y de software.
También colaboramos en la misión Solar Orbiter, que estudia el sol y los campos magnéticos que genera.

Recreación artística de la misión Solar Orbiter. @ESA

 

y, ¿Para qué nos sirven todas estas investigaciones?

Para más de lo que podríamos pensar. Por ejemplo, el proyecto Solar Orbiter nos permite estudiar los campos magnéticos generados por el sol, responsable de toda la actividad solar. Estos campos nos afectan desde el punto de vista tecnológico porque pueden perturbar las comunicaciones o el funcionamiento de los GPS, y vivimos en la era de la comunicación. Imagina que dejan de funcionar los sistemas de posicionamiento, cómo nos podría afectar.

¿En qué están trabajando actualmente?

Acabamos de terminar el montaje de una sonda espacial precisamente para el proyecto Solar Orbiter que se lanzará en 2020 y estamos trabajando en el programa JUICE con el que se pretende estudiar las lunas de Júpiter en 2022 y el programa PLATO, cuyo objetivo es buscar sistemas planetarios similares al nuestro y que se lanzará en 2026. Esto es en la parte espacial, en la terrestre hemos empezando a desarrollar instrumentación para los telescopios de Calar Alto y para el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) que se situará en Chile.

 

Quizá la mujer haya adquirido un miedo infundado hacia ese tipo de carrera profesional y al que tenemos que enfrentarnos. Poco a poco lo vamos consiguiendo.

 

 

Parece muy interesante pero, ¿Hasta qué punto es importante?

Nuestro trabajo es esencial dentro del ámbito científico porque sin instrumentación no habría resultados científicos. En este sentido el IAA está muy bien posicionado porque siguen contando con nosotros para participar en consorcios de nueva instrumentación. Nuestra trayectoria nos hace imprescindibles. Además, sólo hay en España dos unidades de instrumentación. La otra está en Canarias pero orientado a proyectos terrestres. El nuestro tiene una gran experiencia en tecnología espacial.

Aún es difícil imaginar a una mujer trabajando en astronomía…

Es cierto. Hay menos mujeres porque son carreras tradicionalmente poco femeninas. Aunque esa tendencia está cambiando. En mi época universitaria las mujeres éramos muy pocas y es normal que sigamos siendo pocas. Pero tengo que reconocer que nunca he recibido un trato diferente ni he sufrido ningún tipo de discriminación. Hoy en día mujeres y hombres tienen casi las mismas oportunidades, lo que hay que cambiar es la parte social y cultural de esta tendencia.

Hay que seguir derribando barreras…

Si. Principalmente las que nos ponemos nosotras mismas. históricamente el hombre se ha dedicado a las profesiones más técnicas y quizá la mujer haya adquirido un miedo infundado hacia ese tipo de carrera profesional y al que tenemos que enfrentarnos. Poco a poco lo vamos consiguiendo.

 

¿Qué queda aún por descubrir?

Queda mucho por hacer. La misión de Júpiter es la primera exploración que se va a hacer para conocer la composición de su atmósfera y en Marte, a pesar de todo lo que ya sabemos, queda mucho por descubrir. En 2016 el IAA desarrolló un módulo de aterrizaje para una misión en Marte que fracasó. El camino aún es largo.

Quizá poca gente sepa todo lo que se hace en el seno del IAA

La divulgación es muy importante. El IAA es uno de los mejores centros de investigación de España, el que más artículos publica, y ocupa una posición relevante. Y la gente tiene que saberlo. En los colegios los profesores se sorprenden cuando les contamos lo que hacemos, creen que en el IAA sólo hay investigadores llenos de libros y papeles, sólo conocen la parte teórica, pero saben muy poco de la tecnología que se crea aquí y que se lanza al espacio o se instala en los telescopios.

Un sueño científico….

Como mi especialidad es la parte espacial, me gustaría que el IAA y la Unidad de Desarrollo Instrumental y Tecnologógico pudiera ampliarse con más personal para seguir ofreciendo servicios a más centros e institutos nacionales e internacionales y poder seguir descubriendo qué hay en el Universo.