El papel esencial de las mujeres en la Historia. Entrevista a Margarita Sánchez, presidenta de la AEIHM

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La profesora de la UGR Margarita Sánchez ha sido recientemente elegida presidenta de la Asociación Española de Investigación en Historia de las Mujeres, cuyo objetivo es promover la investigación, enseñanza y difusión de la historia de las mujeres y de las relaciones de género. Margarita centra sus estudios en los hechos cotidianos y en el mantenimiento del cuerpo así como en la arqueología de la infancia en las sociedades de la Prehistoria Reciente del Sur de la Península Ibérica.

Todo su trabajo lo dedica a dar a conocer el papel que ha jugado en la historia la mujer, tradicionalmente relegada a tareas domésticas que se han considerado banales en el desarrollo de las diferentes civilizaciones. Sin embargo, de sus investigaciones se desprende el importantísimo papel que mujeres y niños jugaron en la jerarquía social.

Analizamos con Margarita Sánchez, los cambios técnicos y metodológicos que están permitiendo estudiar la historia de las mujeres.

¿Es realmente necesario el estudio de la historia de las mujeres? ¿Qué nos puede aportar que no nos haya contado la historia, digamos, tradicional?

Sí que es necesario. Es importante resaltar la presencia y el rol que ha jugado la mujer en la historia porque la que conocemos a través de los escritos es una historia androcéntrica donde los personajes relevantes han sido siempre hombres y ellos han sido los protagonistas de los eventos. Pero esto ocurre porque la historia la han escrito los hombres, que han contado sus historias y aquéllas que ocurrían en la sociedad que tenían que ver con ellos muchos. Muchas experiencias, vivencias y conocimiento protagonizado por mujeres han quedado en segundo plano. Desde la arqueología de género y la historia de las mujeres lo que pretendemos es mira a las sociedades del pasado y recuperar la presencia de la mujer. La historia moderna se ha escrito en base a guerras y tratados, pero hay otra historia que no aparece, la de las mujeres y los niños, porque se consideraba que carecía de importancia al estar vinculada al campo doméstico y éste no ha sido objeto de investigación social. Siempre se ha pensado que la mujer no ha hecho cosas importantes y no es así, porque la vida en grupo en los hogares explica cómo funciona una sociedad igual que lo hace la política. Nos hemos acostumbrado a una historia de la política y no de la cotidianeidad.

 

La historia la han escrito los hombres sobre ellos mismos. ¿Existe una base documental sólida que nos permita conocer cuál ha sido el papel de la mujer?

Pues depende del ámbito en el que te muevas. En el arqueológico, las pruebas óseas que conseguimos nos hablan de la sociedad en general, hombres y mujeres, niños o ancianos. Todo cambia cuando empieza a haber textos escritos porque el hombre es el que ha tenido el uso de la escritura, mientras que las mujeres hemos estado más asociadas a la oralidad, por lo que perdemos mucha información, pero hay recursos, por ejemplo, en los archivos. Eso sí, hay que buscar mucho.

 

Y al final, algo se encuentra, aunque sea para hablar mal de nosotras.

Si, y casi hay que agradecerlo. Es lo que llamamos fuentes hostiles, que hablan de la mujer en sentido peyorativo pero que, al fin y al cabo, nos dan información sobre lo que sabían y hacían las mujeres de la época. Hay un libro llamado “Malleus Maleficorum. El libro de las brujas”, en el que se repasan todas las cosas que puede hacer una bruja, aunque en realidad lo que nos está contando es todo lo que las mujeres de la época eran capaces de hacer y cómo usaban su conocimiento. Tenemos que cambiar las preguntas que le hacemos a la historia. Así mejorará el conocimiento, no sólo de las mujeres, sino de la sociedad en general, y de la propia disciplina, a la que dotaremos de nuevas herramientas.

¿Le ha sorprendido algo de lo que ha descubierto estudiando el papel de la mujer en las sociedades históricas?

Más que descubrir, se trata de reconocer. Durante mis años de universidad no se hablaba de la mujer y no nos planteábamos esta visión. La historia era como nos la habían contado. Sin embargo precisamente el haberme interesado por esos otros grupos “silenciados”, principalmente mujeres y niños.

 

Una de las líneas de trabajo de la Asociación tiene como objetivo incorporar esa nueva visión histórica a las aulas.

Si. Dependiendo de la comunidad autónoma o de la editorial que elabora los libros de texto, la historia que se estudia en los centros sigue siendo patriarcal. Los textos varían mucho y, en aquellos libros en los que sí se ha hecho un esfuerzo en adaptarlos, las imágenes no ofrecen la misma representación de las sociedades del pasado. Si el texto dice, por ejemplo, “grupos humanos” en lugar de “hombres”, en el dibujo que lo acompaña sólo se representan hombres de caza o de pesca, mientras que a la mujer se la ve sentada, sin hacer nada. Y tenemos que tener en cuenta que recordamos más la imagen que las palabras. Esto está pasando en primaria y en secundaria, pero también en los museos de historia y arqueología, en los que la mujer aparece en los mismos roles desde hace décadas. Hay un dato muy esclarecedor de todo esto. El museo con más presencia de mujeres de España es el Museo Arqueológico de Almería y sólo aparecen en el 33% de sus representaciones. Imagínate el resto. Hay algunos en los que la presencia femenina apenas sobrepasa el 12%.

Como decimos en televisión. Lo que no se ve, no existe.

Ahí está el problema. Podemos hacer muchas investigaciones, pero si el discurso no llega a la sociedad el esfuerzo es inútil. A pesar de que estudiamos la vida de las mujeres del pasado, nos interesan las niñas y las mujeres del presente y queremos transmitirles esta información. Muchos de los estereotipos actuales se han construido con estos discursos androcéntricos. Si en los museos solo se ven niños, parece que las niñas no han sido fundamentales y esto las pone a ellas en una situación de desigualdad frente a sus compañeros. Por eso es importante tanto en educación primaria como en secundaria, en museos y centros de visitantes.

 

 

¿Quién tiene la responsabilidad para poder realizar todos estos cambios?

A veces es algo, incluso involuntario. Cuando una editorial elabora un libro de texto, utiliza bancos de imágenes para las ilustraciones. Lo que ocurre es que estas imágenes en ocasiones están anticuadas e, incluso, no se corresponden con la realidad de lo que está contando el texto. El problema está en la propia dinámica de funcionamiento. Igual ocurre en los museos, la persona que hace el discurso museológico no es la misma que hace el discurso museográfico. A veces, simplemente no se plantean este tipo de cuestiones. Tenemos interiorizado dibujar hombre y seguimos dibujando hombres. Nosotros hemos creado una página que genera imágenes en las que aparece toda la sociedad por igual. Es, además, un recurso con licencia creative commons para que las pueda utilizar cualquiera. Es importante generar este tipo de imágenes para poder cambiar la representación de la mujer, que sigue siendo la misma que hace dos siglos.

Acaba de estrenar la presidencia de la Asociación spañola de Investigación en Historia de las Mujeres ¿Qué objetivos se plantea durante su mandato?

He sido durante dos años vocal de la Asociación y hemos llevado a cabo proyectos interesantes relacionados con la publicación de nuestras investigaciones. Ahora, en esta nueva etapa quiero hacer más hincapié en los temas de divulgación porque creo que tenemos una gran trayectoria -27 años- que debe ser conocida. Todas las presidentas anteriores han sido muy activas y ahora lo que queremos es explorar nuevas vías para transmitir todo el conocimiento generado en este tiempo. Por ejemplo, en nuestra web tenemos una sección “Historia enseñada” en la que incluiremos información sobre las titulaciones que ofrecen docencia en historia de las mujeres. La presidencia es corta, dos años, por lo que no nos da tiempo de ejecutar grandes proyectos, sino hechos concretos. A parte de consolidar lo ya asentado, nos vamos a centrar en la historia pública, en recopilar y divulgar los proyectos cuya finalidad sea divulgar el conocimiento en historia de las mujeres.

 

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